A principios de 2026, Venezuela e Irán se vieron envueltos en nuevas turbulencias políticas y económicas, y el uso real de las stablecoins en ambos países volvió a generar un amplio interés. Las stablecoins denominadas en dólares, especialmente Tether (USDT), por un lado se convirtieron en una herramienta importante para que la población común contrarrestara la inflación y evitara riesgos en el sistema financiero, y por otro lado, también fueron utilizadas por entidades sancionadas para transferencias transfronterizas de fondos, lo que pone de manifiesto la doble naturaleza ineludible de las stablecoins.
En Irán, con la economía en deterioro continuo y el tipo de cambio del rial iraní frente al dólar cayendo a mínimos históricos, estallaron protestas masivas en varias regiones del país. El gobierno, en medio de la tensión, cortó el internet en un intento de controlar la situación, lo que agravó la inestabilidad del sistema financiero. En este contexto, las criptomonedas y las stablecoins comenzaron a ser medios importantes para que la población preservara su poder adquisitivo, siendo USDT, emitido en la red Tron, ampliamente utilizado para el almacenamiento de valor y la liquidación de transacciones.
Sin embargo, la postura del gobierno iraní respecto a las stablecoins se ha ido endureciendo. En 2025, el país estableció límites anuales y por transacción para las stablecoins, y algunas direcciones de USDT fueron incluidas en listas negras por motivos de seguridad y cumplimiento, reduciendo su eficiencia en la circulación. Al mismo tiempo, la firma de análisis blockchain TRM Labs reveló que desde 2023, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) ha transferido más de 10 mil millones de dólares en stablecoins a través de varias empresas fachada en el extranjero, para evadir sanciones internacionales. Este fenómeno también ha complicado el papel de las stablecoins en la geopolítica.
Situaciones similares ocurrieron en Venezuela. Debido a la depreciación prolongada de la moneda local y al deterioro de la confianza en el sistema bancario, USDT se utilizó en gran medida para pagos diarios y liquidaciones comerciales. La población venezolana prefiere usar billeteras digitales en lugar de cuentas bancarias tradicionales, y la penetración de las stablecoins en la economía real continúa en aumento. Es especialmente notable que la empresa petrolera estatal venezolana haya utilizado en gran medida USDT para liquidaciones internacionales, con el fin de sortear las sanciones impuestas desde 2020.
Frente al riesgo de que las stablecoins sean utilizadas para evadir sanciones, Tether ha reforzado en los últimos años su cooperación en cumplimiento normativo. Datos públicos muestran que entre 2023 y 2025, Tether ha congelado decenas de miles de millones de dólares en activos USDT, una parte significativa proveniente de la red Tron. Después de 2026, las acciones de congelamiento continúan, reflejando el intento del emisor de equilibrar la presión regulatoria y la demanda del mercado.
En conjunto, el uso real de Tether en Venezuela e Irán demuestra claramente la doble naturaleza de las stablecoins: por un lado, una alternativa financiera en entornos económicos desordenados, y por otro, una herramienta gris en el sistema de sanciones. Esta realidad está impulsando a los reguladores globales a reconsiderar la posición y los límites de las stablecoins en el sistema financiero internacional.
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Los casos de Irán y Venezuela revelan el uso real de las stablecoins, con Tether convirtiéndose en una herramienta clave
A principios de 2026, Venezuela e Irán se vieron envueltos en nuevas turbulencias políticas y económicas, y el uso real de las stablecoins en ambos países volvió a generar un amplio interés. Las stablecoins denominadas en dólares, especialmente Tether (USDT), por un lado se convirtieron en una herramienta importante para que la población común contrarrestara la inflación y evitara riesgos en el sistema financiero, y por otro lado, también fueron utilizadas por entidades sancionadas para transferencias transfronterizas de fondos, lo que pone de manifiesto la doble naturaleza ineludible de las stablecoins.
En Irán, con la economía en deterioro continuo y el tipo de cambio del rial iraní frente al dólar cayendo a mínimos históricos, estallaron protestas masivas en varias regiones del país. El gobierno, en medio de la tensión, cortó el internet en un intento de controlar la situación, lo que agravó la inestabilidad del sistema financiero. En este contexto, las criptomonedas y las stablecoins comenzaron a ser medios importantes para que la población preservara su poder adquisitivo, siendo USDT, emitido en la red Tron, ampliamente utilizado para el almacenamiento de valor y la liquidación de transacciones.
Sin embargo, la postura del gobierno iraní respecto a las stablecoins se ha ido endureciendo. En 2025, el país estableció límites anuales y por transacción para las stablecoins, y algunas direcciones de USDT fueron incluidas en listas negras por motivos de seguridad y cumplimiento, reduciendo su eficiencia en la circulación. Al mismo tiempo, la firma de análisis blockchain TRM Labs reveló que desde 2023, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) ha transferido más de 10 mil millones de dólares en stablecoins a través de varias empresas fachada en el extranjero, para evadir sanciones internacionales. Este fenómeno también ha complicado el papel de las stablecoins en la geopolítica.
Situaciones similares ocurrieron en Venezuela. Debido a la depreciación prolongada de la moneda local y al deterioro de la confianza en el sistema bancario, USDT se utilizó en gran medida para pagos diarios y liquidaciones comerciales. La población venezolana prefiere usar billeteras digitales en lugar de cuentas bancarias tradicionales, y la penetración de las stablecoins en la economía real continúa en aumento. Es especialmente notable que la empresa petrolera estatal venezolana haya utilizado en gran medida USDT para liquidaciones internacionales, con el fin de sortear las sanciones impuestas desde 2020.
Frente al riesgo de que las stablecoins sean utilizadas para evadir sanciones, Tether ha reforzado en los últimos años su cooperación en cumplimiento normativo. Datos públicos muestran que entre 2023 y 2025, Tether ha congelado decenas de miles de millones de dólares en activos USDT, una parte significativa proveniente de la red Tron. Después de 2026, las acciones de congelamiento continúan, reflejando el intento del emisor de equilibrar la presión regulatoria y la demanda del mercado.
En conjunto, el uso real de Tether en Venezuela e Irán demuestra claramente la doble naturaleza de las stablecoins: por un lado, una alternativa financiera en entornos económicos desordenados, y por otro, una herramienta gris en el sistema de sanciones. Esta realidad está impulsando a los reguladores globales a reconsiderar la posición y los límites de las stablecoins en el sistema financiero internacional.