Enero 6, hora de la Costa Este de EE. UU., el índice Dow Jones Industrial Average cerró por primera vez por encima de 50,000 puntos, con un ánimo de mercado en alza. Posteriormente, Trump publicó en Truth Social, atribuyendo este hito a su política arancelaria y prediciendo audazmente que, antes de que termine su mandato, el Dow alcanzará los 100,000 puntos.
Esta declaración generó inmediatamente atención en los mercados globales. No es la primera vez que Trump realiza movimientos similares de “llamado de mercado”; en el pasado, sus declaraciones han provocado volatilidad a corto plazo en las acciones estadounidenses e incluso en activos criptográficos.
Fenómeno de los llamados políticos
La predicción de Trump de que el Dow llegará a 10 millones de puntos sigue la misma lógica que su patrón habitual de declaraciones públicas. Atribuye directamente los nuevos máximos del mercado a su “gran política arancelaria” y enfatiza que “todo lo que dice Trump es correcto”.
Este modo de “llamar al mercado” que vincula fuertemente el rendimiento del mercado con sus políticas personales se ha convertido en su estilo de comunicación único en el mercado.
Declaraciones similares en el pasado han provocado reacciones inmediatas en los mercados. Por ejemplo, en abril de 2025, cuando el mercado cayó por pánico arancelario, Trump publicó en Truth Social que “ahora es un momento excelente para comprar”. Horas después, anunció una pausa en la mayoría de los aranceles, lo que provocó un repunte en las acciones estadounidenses, con un aumento del 9.5% en un solo día en el S&P 500.
Una relación más directa ocurrió en mayo de 2025, en una conferencia de prensa sobre el acuerdo comercial entre EE. UU. y Reino Unido, cuando Trump declaró públicamente: “Es mejor que compren acciones ahora mismo”. Ese día, no solo subieron mucho las acciones estadounidenses, sino que también el precio de Bitcoin superó los 100,000 dólares.
Realidad del mercado y desviación del sentimiento
El entusiasmo por las declaraciones políticas no ha logrado ocultar completamente la realidad de la reciente ola de frío en el mercado de criptomonedas. La tan esperada “reacción Trump” parece haber llegado a su fin antes de tiempo.
Las ganancias acumuladas antes de que Trump regresara a la Casa Blanca han sido completamente borradas; el precio de Bitcoin ha caído más del 50% desde su máximo histórico y actualmente oscila cerca de 61,000 dólares.
Tomando como ejemplo los datos del 9 de febrero en la plataforma Gate, el sentimiento de pánico en el mercado es evidente. Según el informe diario de Gate Square, el índice de pánico en criptomonedas ha caído a 7, indicando que el mercado está en la zona de “temor extremo”. Este miedo también se refleja en tokens específicos, como el token de juego basado en Solana, CWAR, que actualmente cuesta 0.000633 dólares, con una caída del 70.36% en el último año.
El dinero está retirándose; según Bloomberg, solo el miércoles se retiraron más de 740 millones de dólares de más de 140 ETF temáticos de criptomonedas. Esto contrasta marcadamente con el entusiasmo inicial cuando Trump prometió convertir a EE. UU. en la “capital de las criptomonedas” al inicio de su mandato.
El camino a los 100,000 puntos y la brecha de capital
Pasar de 50,000 a 100,000 puntos en el Dow implica lograr un aumento del 100% en tres años. No es solo un juego numérico; detrás hay una enorme demanda de flujo de capital.
Según los análisis, para alcanzar este objetivo se necesitarían aproximadamente 15 billones de dólares en nuevo capital accionario, que representaría las 30 componentes del Dow. Esto requiere que el volumen de operaciones diarias y el flujo de capital se mantengan en niveles mucho más altos que los actuales.
Algunas instituciones financieras son más cautelosas en sus predicciones para 2026. Por ejemplo, Bank of America estima que el Dow podría situarse entre 50,000 y 51,000 puntos, mientras que Deutsche Bank es más optimista y ve un potencial de 54,000 puntos. Sin embargo, estas predicciones aún están muy lejos de los 100,000 puntos.
El volumen diario actual del Dow es de aproximadamente 775 millones de acciones, por lo que el mercado necesita una transformación estructural para absorber un flujo de capital tan grande. La viabilidad de este camino dependerá en última instancia de los fundamentos: crecimiento sostenido de las ganancias corporativas, aumento de productividad impulsado por tecnologías como la IA, y evitar impactos políticos o geopolíticos significativos.
Mecanismo de transmisión del sentimiento entre mercados
Existe un mecanismo de transmisión de sentimientos entre el mercado bursátil tradicional y el mercado de criptomonedas, que proporciona una base lógica para que los “llamados” de Trump puedan influir indirectamente en el mercado cripto.
Cuando las declaraciones optimistas de Trump sobre el mercado de valores elevan la aversión al riesgo de los inversores, algunos capitales en busca de mayores retornos pueden desbordar hacia las criptomonedas. Esta transmisión es más evidente en períodos de alta liquidez y optimismo en el mercado.
Las criptomonedas, especialmente Bitcoin, a veces se consideran un barómetro del “sentimiento de riesgo”. Un rendimiento fuerte del Dow puede interpretarse como una señal de que la economía macro es sólida y la liquidez abundante, y este optimismo puede extenderse a todo el sector de activos digitales.
Más aún, el marco político general del gobierno de Trump, incluyendo su postura “pro-cripto” y la relajación regulatoria, proporciona un respaldo narrativo a largo plazo para el mercado. Aunque los precios puedan experimentar volatilidad a corto plazo, la certeza en este entorno político puede convertirse en un factor de valoración para los activos criptográficos.
Buscar certeza en medio de la volatilidad
Frente a la tensión entre las expectativas del mercado generadas por las declaraciones políticas y la realidad de la volatilidad, los inversores racionales deben establecer un marco de respuesta sólido. Confiar excesivamente en las declaraciones de una sola figura política para tomar decisiones de inversión ha sido confirmado por las recientes caídas del mercado.
Los inversores deben volver a centrarse en los fundamentos de los activos. Por ejemplo, en el caso de tokens como CWAR, su valor a largo plazo depende más del crecimiento de usuarios en el juego subyacente, la actividad en su ecosistema y el desarrollo general de la red Solana. Además, deben prestar atención a indicadores macro de liquidez, como la trayectoria de las tasas de interés de la Reserva Federal, que afectarán todos los activos de riesgo (incluidos los mercados bursátiles y las criptomonedas).
La diversificación es clave para gestionar riesgos. Esto implica no concentrar demasiado el capital en activos demasiado sensibles a una narrativa específica (ya sea la “reacción Trump” o la “locura por la IA”).
En plataformas como Gate, los inversores pueden acceder fácilmente a una amplia gama de activos criptográficos y no criptográficos, utilizar herramientas de inversión dual para estrategias diversificadas, o seguir las ideas de traders experimentados en Gate Square.
Resumen
El 9 de febrero, justo unos días después de que Trump hiciera su predicción, Bitcoin rebotó y volvió a superar los 71,000 dólares, con un aumento del 2.25% en 24 horas. Esta volatilidad por sí misma muestra que el sentimiento del mercado sigue siendo inestable y que la lucha entre compradores y vendedores es intensa.
Por un lado, algunos discuten si esto es el comienzo de un nuevo rebote o solo una corrección técnica.
Por otro lado, las instituciones de análisis de mercado ya comienzan a desglosar esa aparentemente simple cuestión matemática: para que el Dow pase de 50,000 a 100,000 puntos, se requiere aproximadamente 15 billones de dólares en nuevo capital. Esto implica una entrada constante de fondos a gran escala todos los días, y si la estructura del mercado podrá soportar tal flujo sigue siendo una gran incógnita.
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Trump predice que el Dow Jones alcanzará los 100,000 puntos, ¿podrá el mercado de criptomonedas aprovechar la ola de señales de compra?
Enero 6, hora de la Costa Este de EE. UU., el índice Dow Jones Industrial Average cerró por primera vez por encima de 50,000 puntos, con un ánimo de mercado en alza. Posteriormente, Trump publicó en Truth Social, atribuyendo este hito a su política arancelaria y prediciendo audazmente que, antes de que termine su mandato, el Dow alcanzará los 100,000 puntos.
Esta declaración generó inmediatamente atención en los mercados globales. No es la primera vez que Trump realiza movimientos similares de “llamado de mercado”; en el pasado, sus declaraciones han provocado volatilidad a corto plazo en las acciones estadounidenses e incluso en activos criptográficos.
Fenómeno de los llamados políticos
La predicción de Trump de que el Dow llegará a 10 millones de puntos sigue la misma lógica que su patrón habitual de declaraciones públicas. Atribuye directamente los nuevos máximos del mercado a su “gran política arancelaria” y enfatiza que “todo lo que dice Trump es correcto”.
Este modo de “llamar al mercado” que vincula fuertemente el rendimiento del mercado con sus políticas personales se ha convertido en su estilo de comunicación único en el mercado.
Declaraciones similares en el pasado han provocado reacciones inmediatas en los mercados. Por ejemplo, en abril de 2025, cuando el mercado cayó por pánico arancelario, Trump publicó en Truth Social que “ahora es un momento excelente para comprar”. Horas después, anunció una pausa en la mayoría de los aranceles, lo que provocó un repunte en las acciones estadounidenses, con un aumento del 9.5% en un solo día en el S&P 500.
Una relación más directa ocurrió en mayo de 2025, en una conferencia de prensa sobre el acuerdo comercial entre EE. UU. y Reino Unido, cuando Trump declaró públicamente: “Es mejor que compren acciones ahora mismo”. Ese día, no solo subieron mucho las acciones estadounidenses, sino que también el precio de Bitcoin superó los 100,000 dólares.
Realidad del mercado y desviación del sentimiento
El entusiasmo por las declaraciones políticas no ha logrado ocultar completamente la realidad de la reciente ola de frío en el mercado de criptomonedas. La tan esperada “reacción Trump” parece haber llegado a su fin antes de tiempo.
Las ganancias acumuladas antes de que Trump regresara a la Casa Blanca han sido completamente borradas; el precio de Bitcoin ha caído más del 50% desde su máximo histórico y actualmente oscila cerca de 61,000 dólares.
Tomando como ejemplo los datos del 9 de febrero en la plataforma Gate, el sentimiento de pánico en el mercado es evidente. Según el informe diario de Gate Square, el índice de pánico en criptomonedas ha caído a 7, indicando que el mercado está en la zona de “temor extremo”. Este miedo también se refleja en tokens específicos, como el token de juego basado en Solana, CWAR, que actualmente cuesta 0.000633 dólares, con una caída del 70.36% en el último año.
El dinero está retirándose; según Bloomberg, solo el miércoles se retiraron más de 740 millones de dólares de más de 140 ETF temáticos de criptomonedas. Esto contrasta marcadamente con el entusiasmo inicial cuando Trump prometió convertir a EE. UU. en la “capital de las criptomonedas” al inicio de su mandato.
El camino a los 100,000 puntos y la brecha de capital
Pasar de 50,000 a 100,000 puntos en el Dow implica lograr un aumento del 100% en tres años. No es solo un juego numérico; detrás hay una enorme demanda de flujo de capital.
Según los análisis, para alcanzar este objetivo se necesitarían aproximadamente 15 billones de dólares en nuevo capital accionario, que representaría las 30 componentes del Dow. Esto requiere que el volumen de operaciones diarias y el flujo de capital se mantengan en niveles mucho más altos que los actuales.
Algunas instituciones financieras son más cautelosas en sus predicciones para 2026. Por ejemplo, Bank of America estima que el Dow podría situarse entre 50,000 y 51,000 puntos, mientras que Deutsche Bank es más optimista y ve un potencial de 54,000 puntos. Sin embargo, estas predicciones aún están muy lejos de los 100,000 puntos.
El volumen diario actual del Dow es de aproximadamente 775 millones de acciones, por lo que el mercado necesita una transformación estructural para absorber un flujo de capital tan grande. La viabilidad de este camino dependerá en última instancia de los fundamentos: crecimiento sostenido de las ganancias corporativas, aumento de productividad impulsado por tecnologías como la IA, y evitar impactos políticos o geopolíticos significativos.
Mecanismo de transmisión del sentimiento entre mercados
Existe un mecanismo de transmisión de sentimientos entre el mercado bursátil tradicional y el mercado de criptomonedas, que proporciona una base lógica para que los “llamados” de Trump puedan influir indirectamente en el mercado cripto.
Cuando las declaraciones optimistas de Trump sobre el mercado de valores elevan la aversión al riesgo de los inversores, algunos capitales en busca de mayores retornos pueden desbordar hacia las criptomonedas. Esta transmisión es más evidente en períodos de alta liquidez y optimismo en el mercado.
Las criptomonedas, especialmente Bitcoin, a veces se consideran un barómetro del “sentimiento de riesgo”. Un rendimiento fuerte del Dow puede interpretarse como una señal de que la economía macro es sólida y la liquidez abundante, y este optimismo puede extenderse a todo el sector de activos digitales.
Más aún, el marco político general del gobierno de Trump, incluyendo su postura “pro-cripto” y la relajación regulatoria, proporciona un respaldo narrativo a largo plazo para el mercado. Aunque los precios puedan experimentar volatilidad a corto plazo, la certeza en este entorno político puede convertirse en un factor de valoración para los activos criptográficos.
Buscar certeza en medio de la volatilidad
Frente a la tensión entre las expectativas del mercado generadas por las declaraciones políticas y la realidad de la volatilidad, los inversores racionales deben establecer un marco de respuesta sólido. Confiar excesivamente en las declaraciones de una sola figura política para tomar decisiones de inversión ha sido confirmado por las recientes caídas del mercado.
Los inversores deben volver a centrarse en los fundamentos de los activos. Por ejemplo, en el caso de tokens como CWAR, su valor a largo plazo depende más del crecimiento de usuarios en el juego subyacente, la actividad en su ecosistema y el desarrollo general de la red Solana. Además, deben prestar atención a indicadores macro de liquidez, como la trayectoria de las tasas de interés de la Reserva Federal, que afectarán todos los activos de riesgo (incluidos los mercados bursátiles y las criptomonedas).
La diversificación es clave para gestionar riesgos. Esto implica no concentrar demasiado el capital en activos demasiado sensibles a una narrativa específica (ya sea la “reacción Trump” o la “locura por la IA”).
En plataformas como Gate, los inversores pueden acceder fácilmente a una amplia gama de activos criptográficos y no criptográficos, utilizar herramientas de inversión dual para estrategias diversificadas, o seguir las ideas de traders experimentados en Gate Square.
Resumen
El 9 de febrero, justo unos días después de que Trump hiciera su predicción, Bitcoin rebotó y volvió a superar los 71,000 dólares, con un aumento del 2.25% en 24 horas. Esta volatilidad por sí misma muestra que el sentimiento del mercado sigue siendo inestable y que la lucha entre compradores y vendedores es intensa.
Por un lado, algunos discuten si esto es el comienzo de un nuevo rebote o solo una corrección técnica.
Por otro lado, las instituciones de análisis de mercado ya comienzan a desglosar esa aparentemente simple cuestión matemática: para que el Dow pase de 50,000 a 100,000 puntos, se requiere aproximadamente 15 billones de dólares en nuevo capital. Esto implica una entrada constante de fondos a gran escala todos los días, y si la estructura del mercado podrá soportar tal flujo sigue siendo una gran incógnita.