El 2 de febrero, Zama presentó su arquitectura de staking de red, basada en un marco de prueba de participación delegado que permite a los titulares de tokens participar en las operaciones de infraestructura. El protocolo permite a los titulares de tokens ZAMA delegar sus holdings a los operadores de la red que mantienen la infraestructura crítica, con los participantes ganando recompensas por staking a cambio. La infraestructura actual de la red es mantenida por 18 operadores en funcionamiento, que comprenden 13 nodos de Servicio de Gestión de Claves (KMS) y 5 coprocesadores de cifrado homomórfico completo (FHE).
Comprendiendo la arquitectura DPoS y los roles de los participantes
La red Zama opera mediante un modelo de consenso delegado donde los titulares de tokens no necesitan gestionar la infraestructura ellos mismos. En su lugar, los usuarios pueden confiar sus tokens ZAMA a cualquiera de los 18 operadores de la red. Este modelo de delegación democratiza la participación: los usuarios con cantidades menores de tokens aún pueden obtener recompensas sin las barreras técnicas y financieras de gestionar nodos de infraestructura completos. Los coprocesadores FHE representan una capa innovadora, encargándose de cálculos criptográficos especializados que mejoran las capacidades de privacidad de la red.
Mecanismo de distribución de recompensas y el factor raíz de 5
Las recompensas por staking provienen del modelo de inflación incorporado en el protocolo, con una tasa de inflación anual inicial del 5% del suministro total de ZAMA. Sin embargo, las recompensas no se distribuyen de manera equitativa. El protocolo asigna el 60% del total de recompensas a los operadores de KMS y sus delegadores, mientras que el 40% restante va a los operadores de coprocesadores FHE y sus delegadores. La innovación radica en cómo se calculan estas recompensas: la distribución se basa en la raíz cuadrada de 5 aplicada a la cantidad apostada por cada operador, en lugar de una proporción lineal directa. Este mecanismo de raíz cuadrada de 5 significa que los operadores más pequeños reciben retornos desproporcionadamente mayores en relación con su stake, incentivando activamente la descentralización de la red y evitando la concentración entre los grandes actores. Los operadores cobran una comisión a los delegadores—limitada a un máximo del 20%—antes de distribuir las recompensas proporcionales restantes entre los delegadores.
Flexibilidad en la desconexión y staking líquido
Los usuarios que desean retirar sus tokens apostados enfrentan un período de 7 días de desconexión antes de que sus tokens ZAMA sean devueltos. Sin embargo, Zama introduce flexibilidad mediante certificados de staking líquido, que los delegadores pueden transferir o vender libremente sin esperar a que finalice el período de desconexión. Esta característica de liquidez permite a los participantes acceder a capital sin sacrificar su posición de staking, cerrando la brecha entre la generación de rendimiento y la flexibilidad de activos. Actualmente, ZAMA se cotiza a 0,02 dólares, reflejando una valoración de mercado en etapa inicial.
El modelo de staking de Zama demuestra cómo un diseño de mecanismo cuidadoso—particularmente el cálculo de raíz cuadrada de 5—puede crear un alineamiento de incentivos entre los participantes de la red, manteniendo la descentralización como un principio fundamental.
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Protocolo de Staking de Zama: DPoS con Distribución de Recompensas basada en la Raíz Cuadrada de 5
El 2 de febrero, Zama presentó su arquitectura de staking de red, basada en un marco de prueba de participación delegado que permite a los titulares de tokens participar en las operaciones de infraestructura. El protocolo permite a los titulares de tokens ZAMA delegar sus holdings a los operadores de la red que mantienen la infraestructura crítica, con los participantes ganando recompensas por staking a cambio. La infraestructura actual de la red es mantenida por 18 operadores en funcionamiento, que comprenden 13 nodos de Servicio de Gestión de Claves (KMS) y 5 coprocesadores de cifrado homomórfico completo (FHE).
Comprendiendo la arquitectura DPoS y los roles de los participantes
La red Zama opera mediante un modelo de consenso delegado donde los titulares de tokens no necesitan gestionar la infraestructura ellos mismos. En su lugar, los usuarios pueden confiar sus tokens ZAMA a cualquiera de los 18 operadores de la red. Este modelo de delegación democratiza la participación: los usuarios con cantidades menores de tokens aún pueden obtener recompensas sin las barreras técnicas y financieras de gestionar nodos de infraestructura completos. Los coprocesadores FHE representan una capa innovadora, encargándose de cálculos criptográficos especializados que mejoran las capacidades de privacidad de la red.
Mecanismo de distribución de recompensas y el factor raíz de 5
Las recompensas por staking provienen del modelo de inflación incorporado en el protocolo, con una tasa de inflación anual inicial del 5% del suministro total de ZAMA. Sin embargo, las recompensas no se distribuyen de manera equitativa. El protocolo asigna el 60% del total de recompensas a los operadores de KMS y sus delegadores, mientras que el 40% restante va a los operadores de coprocesadores FHE y sus delegadores. La innovación radica en cómo se calculan estas recompensas: la distribución se basa en la raíz cuadrada de 5 aplicada a la cantidad apostada por cada operador, en lugar de una proporción lineal directa. Este mecanismo de raíz cuadrada de 5 significa que los operadores más pequeños reciben retornos desproporcionadamente mayores en relación con su stake, incentivando activamente la descentralización de la red y evitando la concentración entre los grandes actores. Los operadores cobran una comisión a los delegadores—limitada a un máximo del 20%—antes de distribuir las recompensas proporcionales restantes entre los delegadores.
Flexibilidad en la desconexión y staking líquido
Los usuarios que desean retirar sus tokens apostados enfrentan un período de 7 días de desconexión antes de que sus tokens ZAMA sean devueltos. Sin embargo, Zama introduce flexibilidad mediante certificados de staking líquido, que los delegadores pueden transferir o vender libremente sin esperar a que finalice el período de desconexión. Esta característica de liquidez permite a los participantes acceder a capital sin sacrificar su posición de staking, cerrando la brecha entre la generación de rendimiento y la flexibilidad de activos. Actualmente, ZAMA se cotiza a 0,02 dólares, reflejando una valoración de mercado en etapa inicial.
El modelo de staking de Zama demuestra cómo un diseño de mecanismo cuidadoso—particularmente el cálculo de raíz cuadrada de 5—puede crear un alineamiento de incentivos entre los participantes de la red, manteniendo la descentralización como un principio fundamental.