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Thiago Tirante: De la Copa Davis al Río Open, el viaje de un tenista en busca de consolidarse
El platense regresó recientemente de Corea del Sur con una mezcla de emociones. Su debut en Copa Davis dejó cicatrices emocionales profundas, pero también lecciones invaluables. Solo días después, con los efectos del jet lag aún presente, Thiago Tirante se presentó en el Río Open para disputar lo que resultaría ser su primer título destacado en el circuito profesional. Su llegada a la segunda semana del torneo carioca, sumada a su experiencia reciente en la competencia por la Ensaladera, marca un punto de inflexión en su carrera: la consolidación de su madurez profesional.
El debut que cambió la perspectiva: Corea del Sur y las primeras lecciones
Cuando Javier Frana, capitán de la selección argentina de tenis, hizo el llamado, Thiago Tirante no dudó. Sacrificar su participación en el ATP de Buenos Aires para viajar a Busan representaba una decisión difícil, pero la oportunidad de defender los colores argentinos en Copa Davis pesaba más que cualquier otra consideración. Como número 1 en el cuadro de singles en la serie, el joven de 24 años enfrentó a rivales de peso en cancha rápida con bajo pique, donde las condiciones jugaban en su contra.
“La cancha estaba muy rápida, con pique muy bajo, pelotas pesadísimas”, recordó Thiago Tirante sobre las condiciones de Busan. Su primer partido, una victoria ante Hyeon Chung (2-6, 7-5, 7-6), fue el indicio de que podía competir a ese nivel. Su segundo encuentro, la derrota ante Soonwoo Kwon (6-4, 4-6, 6-3), cerró una serie que dejó a Argentina eliminada en los Qualifiers. Pero más allá del resultado, Thiago Tirante aprendió que podía “adaptarse, sacar lo mejor de mí y estar a la altura” bajo presión extrema.
La polarización mediática fue intensa. “Llegó lo bueno y lo malo”, explicó sobre cómo procesó los comentarios externos. “Desde ‘llevaron al equipo C’ a ‘los héroes de Busan’. Siempre en los medios, en la gente, en las redes hay gente que habla sin saber”. Junto a Frana, Edu Schwank y su coach Miguel Pastura, Thiago Tirante optó por “blindarse” y enfocarse únicamente en el juego. El equipo se concentró, se aislaron del ruido externo, y aunque “dimos nuestro 100% y no alcanzó”, la experiencia fue transformadora.
La resurrección inmediata: Río Open y el ranking en ascenso
Apenas una semana después, Thiago Tirante llegó a Río de Janeiro aún golpeado por el desfase horario. Sin embargo, su presentación en el Río Open marcó un quiebre. Su victoria ante Cristian Garin (7-5, 6-3), el ganador del torneo en 2020, fue su primer triunfo significativo en un cuadro principal de una competencia de categoría 500. Este resultado, junto con su avance en la competencia, lo llevó a alcanzar una clasificación de 83° en el ranking mundial, una mejora de 9 posiciones que continuaría escalando según su desempeño.
Para Thiago Tirante, competir en tierra batida después de varios meses (su último torneo en esa superficie había sido en octubre) fue un retorno a sus raíces. “Contra Garin fue mi primer partido en polvo de ladrillo después de varios meses. Había terminado el año en cemento y lo empecé en esa superficie que, a mí, me encanta”. Como junior número 1 en diciembre de 2019, Thiago Tirante siempre demostró predisposición hacia ese tipo de canchas. Sus tías, Vanesa y Valeria, lo formaron en un club privado de su abuelo en La Plata con la premisa de desarrollar un tenis agresivo.
“Desde chico siempre me gustaron las canchas de polvo rápidas o el cemento. Mis golpes iban mejor ahí, mi saque hacía más daño”, reflexionó sobre su evolución técnica. Aunque en su formación perdió “muchos partidos por buscar, me frustré de chiquito porque perdía por arriesgar”, con el tiempo “las cosas se fueron acomodando”. Hoy, esa agresividad que lo caracteriza, templada por la madurez mental, se convierte en su fortaleza.
El crecimiento mental como catalizador del desempeño
Thiago Tirante atribuye su reciente evolución a algo más profundo que la técnica: la madurez emocional. Hace dos años comenzó a trabajar con Pablo Pécora, psicólogo que anteriormente trabajara con figuras como Gastón Gaudio y Juan Martín del Potro. “Esa parte, la emoción, siempre me costó de chiquito y creo que con él pude encontrar una sintonía y una confianza constructiva”.
El impacto es evidente. “Siento una evolución en mi juego, pero siento que maduré muchísimo mentalmente en el último año. Era lo que me faltaba para terminar de consolidarme. Ahora todo el tiempo me veo mejorando, aunque sea un poquito”. Las sesiones profundas con Pécora y su coach Miguel Pastura, que denomina “el Colo”, han transformado su enfoque competitivo. “Los partidos los gano o los pierdo, pero en forma mínima. Este crecimiento es trabajado y buscado”.
La lección emocional: Entre la derrota y el orgullo
Lo que quedó grabado en la memoria de Thiago Tirante de Corea del Sur no fue solo la derrota. Fue el momento posterior, cuando el equipo se reunió para despedirse. “Lloré, lloré mucho”, confesó sobre esa charla grupal que marcó el cierre de la experiencia. “Fue un desahogo bastante fuerte por lo que venía siendo la semana, con nervios e incertidumbre sobre lo que podía pasar”.
Las palabras de Frana quedaron resonando: “La Copa Davis es el cielo o el infierno, no hay punto medio”. Para Thiago Tirante, esta vez tocó escribir la página difícil. Pero en medio del dolor, emergió algo positivo. “Me quedo con la importancia y la certificación de que todos dimos lo máximo, hubo compromiso de todo el equipo”. Conserva fotos del viaje que revisa constantemente, incluyendo las zapatillas rotas del primer partido. Porque aunque “no alcanzó”, la experiencia dejó una marca indeleble.
La confirmación vino en Buenos Aires días después. Caminando hacia el Lawn Tennis Club para el ATP, extraños se le acercaban: “Thiago, Thiago… Gracias por representarnos en la Davis, sos un capo”. Para alguien que se describe como “una persona normal”, el impacto emocional fue profundo. “Lo hice por todo: por el país, por el tenis argentino, por mí. Se dio la circunstancia y cuando Javi me llamó le dije que sí enseguida”.
Hoy, mientras avanza en el circuito y consolida su posición en el ranking con victorias como la de Garin, Thiago Tirante no descarta su regreso a Copa Davis. “Me encantaría volver a sentir lo mismo, a ponerme la camiseta que diga Argentina y sentir orgullo”. No lo ve como revancha, sino como continuación de un viaje que recién comienza. Ya se “sacó de encima la mochila del debut”. Ahora, la pregunta es cuán alto puede llegar.