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La “espejo de doble cara” de la victoria: la guerra de narrativas detrás de que cada parte se adjudique el triunfo
Un acuerdo de alto el fuego y ambos bandos se declaran “victoriosos”: Trump sostiene que EE. UU. “ha alcanzado y superado todos los objetivos militares”, mientras que Irán asegura que ha llevado al enemigo a “un punto de inflexión histórico”. Cuando la confrontación militar se calma temporalmente, el verdadero campo de batalla se traslada al espacio de la opinión pública. Dos “declaraciones de victoria” totalmente distintas dibujan una guerra invisible por la supremacía en el discurso.
1. Trump: “victoria total y absoluta”
Tras anunciarse el acuerdo de alto el fuego, Trump se adjudicó rápidamente la etiqueta de “ganador”. En redes sociales, afirma que la parte estadounidense “ha alcanzado y superado todos los objetivos militares”, y declara que se trata de una “victoria total y absoluta”. En una entrevista con AFP, Trump afirma que el problema del enriquecimiento de uranio de Irán “tendrá una solución perfecta”.
En otra publicación, Trump añade que el plan de diez puntos propuesto por Irán es una “propuesta viable para negociar” y sostiene que los asuntos en los que Estados Unidos e Irán discrepaban previamente “casi han llegado a un consenso”. El secretario de prensa de la Casa Blanca, Leavitt, afirmó que Estados Unidos, en apenas 38 días, “ha alcanzado y superado” los objetivos militares, y que la reapertura del Estrecho de Ormuz es un logro de gran importancia.
Sin embargo, estas “declaraciones de victoria” de Trump pronto fueron puestas en duda. Cuando los periodistas le preguntaron: “Si Irán ya ha sido destruido básicamente, ¿por qué el conflicto sigue en curso?”, Trump admitió que Irán “todavía tiene algunos misiles, y algunos drones”. Esta franqueza pone de manifiesto la contradicción detrás de la “victoria total”: si las fuerzas militares estadounidenses realmente “destruyeron” la capacidad militar de Irán, ¿por qué Irán aún tendría capacidad para contraatacar y seguir derribando aviones estadounidenses?
2. Irán: “el enemigo se ve obligado a rendirse”
La narrativa de victoria de Irán también va cargada de ímpetu. En un comunicado, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán afirma que en esta guerra se han cumplido casi todos los objetivos de Irán; el enemigo “ha sufrido un revés histórico y total”, y el lado iraní “continuará la lucha hasta que los grandes logros que ha obtenido queden consolidados”.
El Cuartel General Central de la Fuerza Aérea de Irán, Hatam al-Anbia, emitió un comunicado para anunciar la “victoria” sobre EE. UU. e Israel, y señaló que Irán “recuperó el control de la guerra” durante la resistencia de 40 días, obligando a EE. UU. e Israel a “rendirse y aceptar las condiciones de alto el fuego de Irán”. El comunicado también subraya que Irán “no tiene ninguna confianza” en EE. UU. e Israel, y que está preparado para librar una “guerra más intensa, más prolongada y más amplia”.
En las calles de Teherán, los manifestantes pro gubernamentales corean “Que mueran Estados Unidos, que muera Israel” y queman las banderas de Estados Unidos e Israel. Los medios estatales iraníes afirman que Irán ha alcanzado casi todos sus objetivos estratégicos. El presidente del Parlamento iraní, Kalibaf, lo dijo aún más directamente: “El enemigo ha sufrido un fracaso innegable”.
Pero la narrativa de victoria de Irán también tiene puntos débiles. El plan de diez puntos de Irán incluye demandas como el repliegue de las fuerzas militares de EE. UU. de Oriente Medio, la eliminación de todas las sanciones y la compensación por las pérdidas de la guerra; aun así, hasta ahora, Estados Unidos no ha asumido ningún compromiso público sobre esas cláusulas clave. Aunque Trump dijo que el plan de diez puntos de Irán “puede servir como base para negociaciones”, la Casa Blanca señaló el mismo día que la propuesta inicial de Irán “es inaceptable y ha sido descartada”. Que si Irán realmente “obligó a Estados Unidos a rendirse” aún es una gran incógnita.
3. La verdad detrás de los datos: ¿quién miente?
Al contrastar las “declaraciones de victoria” de ambos bandos con datos públicos, se observa que los dos presentan una exageración significativa.
En el plano militar, Trump afirma que la capacidad militar de Irán ya ha sido destruida, pero tras derribar un F-15E estadounidense y un A-10, Irán aún tiene capacidad para lanzar ataques con drones y misiles contra objetivos como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, y también puede ejecutar la ofensiva de la “Operación Compromiso Real-4”, en la ola 99. La realidad del campo de batalla no respalda la conclusión de que “la capacidad militar de Irán se ha derrumbado”.
En el plano económico, el aumento del precio de la gasolina en Estados Unidos está cerca de alcanzar el 40%; y el índice de aprobación de Trump cayó al 35% a finales de marzo, el nivel más bajo desde que volvió a la Casa Blanca. Incluso, algunos diputados demócratas y parte de los republicanos han llegado a pedir activar la Enmienda 25 para destituir a Trump. Estos datos no respaldan la narrativa de “victoria aplastante de Estados Unidos”; al contrario, apuntan a que el alto el fuego fue una concesión forzada tanto por la realidad en el campo como por la presión interna.
En cuanto a las cifras de víctimas, Irán afirma “haber ganado la guerra”, pero según datos de la Agencia de Activistas por los Derechos Humanos de Estados Unidos, Irán ya ha registrado más de 1.900 civiles muertos, 81.000 instalaciones civiles destruidas, más de 310 estudiantes y docentes fallecidos y aproximadamente 3,5 millones de personas desplazadas. Estas cifras tampoco apoyan la conclusión de una “victoria abrumadora”.
4. Una guerra sin vencedores
El análisis de la BBC quizá se acerque más a los hechos: ambos bandos dicen haber ganado, pero puede que nadie haya ganado realmente.
La “victoria” de Trump es estratégica: ha logrado que Irán reabra el Estrecho de Ormuz, que por sí mismo es una de las principales demandas de Estados Unidos. El costo ha sido la reacción negativa múltiple sobre la economía y la política internas estadounidenses. La “victoria” de Irán es táctica: muestra su capacidad de resistencia tenaz, obligando a Estados Unidos a retroceder desde la amenaza de “destruir la civilización iraní” y volver a la mesa de negociaciones. Pero el precio ha sido la pérdida de miles de vidas y la factura de reconstrucción de decenas de miles de millones de dólares.
Ambos bandos necesitan usar la narrativa de “victoria” para explicársela a su población interna: Trump enfrenta el cansancio de guerra de los votantes, mientras que el régimen iraní necesita valerse de eso para consolidar la cohesión interna. Y la palabra “victoria”, por sí misma, ya ha sido dotada por ambos lados de significados totalmente distintos.
5. La futura disputa de narrativas: lo que contará será lo que ocurra en la mesa de negociaciones
El verdadero “ganador” al final dependerá del resultado en la mesa de negociaciones. Estados Unidos e Irán iniciarán en Islamabad, Pakistán, el 10 de abril, unas negociaciones de duración de dos semanas. Trump indica que la delegación estadounidense estará encabezada por el vicepresidente Vance, mientras que Irán estará representado por el presidente del Parlamento, Kalibaf.
Pero el panorama de las negociaciones no está claro. Irán ya ha dejado meridianamente claro que negociar no significa que la guerra haya terminado: solo cuando se acepten los principios del plan de diez puntos de Irán y todos los detalles queden finalmente determinados durante las negociaciones, Irán aceptará poner fin a la guerra. La parte estadounidense, por su parte, insiste en aceptar únicamente “términos que tengan sentido para Estados Unidos”.
El investigador del Instituto de Estudios Militares, Pan Xinmao, señaló que, para Irán, el alto el fuego se define como “un reajuste táctico, no una concesión estratégica”. La postura de Trump también es solo un “amortiguador de dos semanas”. Cuando ambos bandos entienden el alto el fuego como una fase preparatoria para la siguiente ronda de forcejeos y no como un punto final, la disputa sobre “quién ganó” seguirá prolongándose, hasta que, dos semanas después, el polvo se asiente.
Resumen: un alto el fuego, dos declaraciones de victoria. Trump dice que Irán “ya ha sido destruido básicamente”, Irán dice que el enemigo “se ha visto obligado a rendirse”. Ambos afirman haber ganado; pero si ambos ganaron, ¿entonces quién es el perdedor y ante quién? Quizá la respuesta sea sencilla: en esos 40 días de conflicto, el único perdedor han sido los miles de civiles que perdieron la vida, las 81.000 instalaciones civiles destruidas, los 310 estudiantes y docentes que fallecieron, y la paz en Oriente Medio, golpeada duramente por el fuego de la guerra. La verdadera victoria no se anuncia con palabras: queda plasmada en la mesa de negociaciones, en las rutas de los barcos a través del Estrecho de Ormuz, y en el orden del día de la reunión de Islamabad en las próximas dos semanas.
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