Noticias de Gate News, el 19 de marzo, el Banco de Japón anunció que mantendría la tasa de interés básica en el 0,75%, en línea con las expectativas del mercado, pero advirtió que el conflicto en Irán podría generar una nueva presión inflacionaria al elevar los precios de la energía. La decisión fue aprobada con una votación de 8 a 1, lo que indica que aún existen ciertas diferencias dentro del nivel directivo de la política monetaria.
En su declaración, el Banco de Japón señaló que, a corto plazo, la inflación podría disminuir temporalmente por debajo del 2%, pero el aumento de la tensión en Oriente Medio junto con la subida en los precios del petróleo podrían ejercer una presión alcista sostenida sobre los precios. Japón depende en gran medida de las importaciones de energía del Medio Oriente, con aproximadamente el 95% del petróleo proveniente de esa región, lo que lo hace especialmente sensible a los riesgos geopolíticos. Para aliviar la presión, el gobierno japonés ha liberado reservas estratégicas de petróleo y se ha comprometido a estabilizar los precios del gasolina en el país.
Al mismo tiempo, el mercado está atento a los avances en las negociaciones salariales de la “Primavera de Japón”. Varias grandes empresas han aceptado aumentos salariales superiores al 5%, y si se implementan, esto podría respaldar el consumo y la inflación. Los datos muestran que la tasa de inflación en Japón en enero fue del 1,5%, la más baja en aproximadamente 45 meses y por debajo del objetivo del 2% por primera vez en ese período, aunque ya se observan signos de recuperación en los salarios reales.
Los analistas consideran que el crecimiento salarial y la tendencia inflacionaria serán variables clave para determinar si el Banco de Japón subirá las tasas en abril o junio. Sin embargo, la Primera Ministra Sanae Takaichi mantiene una postura cautelosa respecto a un mayor endurecimiento de la política, lo que añade incertidumbre sobre la trayectoria futura de la política monetaria.
A nivel macroeconómico, la política de tasas de interés de Japón está estrechamente relacionada con el entorno de liquidez global, y sus cambios podrían influir indirectamente en el desempeño de activos de riesgo, incluyendo Bitcoin y Ethereum. (CNBC)