¡Cambio de política de emergencia! Las siete principales asociaciones financieras de China califican las RWA como "actividades ilegales de alto riesgo"

En principios de enero de 2026, según fuentes como Wu Shuo Blockchain y otros, la Asociación China de Gestión de Activos, la Asociación China de Finanzas en Internet, la Asociación China de Banca y otras siete principales asociaciones del sector financiero han emitido una señal clara de regulación, reclasificando la tokenización de activos del mundo real (RWA) como un “modelo de negocio de alto riesgo” y colocándola junto a las stablecoins, las “air coins” y la minería de criptomonedas como actividades financieras ilegales.

Este movimiento marca un cambio fundamental en la postura regulatoria de China hacia el RWA, pasando de una posible ventana de observación de “nuevas tecnologías” a una prohibición explícita basada en la gestión de riesgos y la prohibición de actividades. Los análisis indican que esta política busca excluir completamente el RWA del sistema financiero legal, mientras que al mismo tiempo Estados Unidos avanza en su marco de stablecoins bajo la Ley GENIUS. La divergencia en los enfoques regulatorios de China y EE. UU. en activos digitales y digitalización monetaria se vuelve cada vez más evidente, lo que tendrá un impacto profundo en el desarrollo global de estos sectores.

Actualización en la clasificación: de “exploración tecnológica” a “actividad ilegal” en la lógica regulatoria

Este cambio abrupto en la orientación de la política no es casualidad, sino la continuación de la postura prudente e incluso estricta de China en el ámbito de las criptomonedas y derivados relacionados. Según una notificación interna filtrada de las asociaciones, la definición de regulación sobre el RWA es clara y severa: “La tokenización de activos del mundo real implica actividades de financiamiento y comercio mediante la emisión de tokens u otros instrumentos de participación o deuda con características de token.” Esta definición sitúa directamente el núcleo del modelo de negocio del RWA—la emisión y el comercio de certificados tokenizados—en la categoría de actividades de financiamiento y comercio ilícitas no autorizadas bajo la ley china vigente.

Es importante notar que en la notificación se eliminan términos que en el pasado se usaban para abordar innovaciones financieras, como “prueba piloto tecnológica”, “regulación escalonada” o “desarrollo prudente”. Como señala Wu Shuo Blockchain en su análisis: “La información que transmite la regulación es clara: esto no es un problema tecnológico ni un mecanismo—los riesgos financieros reales superan con creces cualquier beneficio técnico.” Esto indica que el enfoque de los reguladores ha cambiado completamente, pasando de evaluar la “viabilidad técnica” a centrarse en la “gestión absoluta del riesgo”. Desde su perspectiva, los riesgos asociados con el fraude, fallos operativos y especulación en el RWA no pueden ser controlados ni gestionados eficazmente en el entorno regulatorio y tecnológico actual, por lo que la estrategia más segura es la prohibición total.

Detrás de esta decisión hay un contexto real profundo. En octubre de 2025, el Banco Popular de China y otras instituciones regulatorias ya habían advertido a las grandes tecnológicas nacionales sobre sus planes con las stablecoins, reflejando una profunda preocupación por las monedas digitales emitidas por privados con anclaje fiduciario. La inclusión del RWA junto a las stablecoins y las “air coins” en la lista de actividades prohibidas esencialmente clasifica y niega de manera global una serie de modelos de negocio basados en blockchain que podrían desafiar el orden financiero y las fronteras del control de capital existentes. No se trata de un proyecto específico, sino de trazar una línea clara: cualquier intento de dividir, financiar o circular activos físicos (ya sean bonos, bienes raíces o arte) mediante tokens en China en la actualidad no está permitido.

Puntos clave en la clasificación de asociaciones y políticas

Asociaciones conjuntas publicadas: Asociación China de Gestión de Activos, Asociación China de Finanzas en Internet, Asociación China de Banca, Asociación China de Valores, Asociación China de Futuros, Asociación de Empresas Cotizadas de China, Asociación China de Pagos y Liquidaciones.

Cambio en la clasificación regulatoria: de “nueva tecnología” que requiere “observación y clarificación” a un “modelo de negocio” con riesgos claros.

Actividades ilegales en paralelo: tokenización de activos del mundo real (RWA), stablecoins, “air coins”, minería de criptomonedas.

Reconocimiento de riesgos clave: riesgo de fraude en activos, riesgo de fallos operativos, riesgo de especulación.

Ausencia de expresiones clave: en el texto completo no aparecen términos como “prueba piloto tecnológica”, “regulación escalonada” o “desarrollo prudente”, que se usaban anteriormente en contextos de innovación.

La competencia global en RWA: la marcada bifurcación de caminos entre China y EE. UU.

Justo cuando China cierra la puerta a la regulación del RWA y las stablecoins, al otro lado del Pacífico EE. UU. acelera en otra dirección. En julio de 2025, EE. UU. aprobó la Ley GENIUS, que busca establecer un marco regulatorio federal para las stablecoins de pago, considerado un avance legislativo importante para integrar las criptomonedas, especialmente las stablecoins vinculadas a monedas fiduciarias, en el sistema financiero principal. Aunque los detalles de implementación aún están en discusión y enfrentan presión de la banca tradicional, la dirección política es clara: aceptar y regular estas nuevas formas de activos digitales dentro de un entorno controlado y de sandbox regulatorio.

Esta diferencia en políticas no es casual, sino que está arraigada en las distintas estructuras del sistema financiero, las ideas sobre soberanía monetaria y las estrategias financieras globales de ambos países. Para EE. UU., su hegemonía en el dólar le da mayor confianza y motivación para integrar innovaciones, incluyendo activos digitales, en su amplio ecosistema financiero, incluso viéndolos como herramientas para consolidar su liderazgo en tecnología financiera. El jefe de políticas de Coinbase, Faryar Shirzad, advirtió en diciembre de 2025 que las disputas internas y retrasos en la legislación de stablecoins en EE. UU. podrían debilitar su competitividad, ya que China impulsa activamente su yuan digital para pagos globales. La postura estricta de China respecto a las stablecoins privadas y el RWA también puede interpretarse como un esfuerzo por ampliar el uso del yuan digital oficial, eliminando posibles competidores y confusiones.

Así, se presenta un panorama contrastante: por un lado, EE. UU. intenta mediante legislación integrar la innovación privada en un marco regulatorio para equilibrar innovación y riesgo; por otro, China refuerza su camino con moneda digital estatal y adopta una estrategia de “cero tolerancia” frente a innovaciones privadas que puedan interferir o generar inestabilidad financiera, especialmente en pagos y titulización de activos. No hay una respuesta definitiva sobre qué camino es mejor, pero ambos definen las principales vías de competencia en el futuro del mercado global de activos digitales. Para desarrolladores, inversores y entidades financieras tradicionales en el ámbito del RWA, entender esta brecha regulatoria geopolítica es clave para planificar mercado y gestionar riesgos.

¿Qué es el RWA? La imaginación de billones de dólares tras la prohibición

Para entender la profunda influencia de la reciente política regulatoria china, primero hay que aclarar qué es el RWA (Tokenización de Activos del Mundo Real). En resumen, el RWA consiste en utilizar tecnología blockchain para convertir en tokens digitales en la cadena de bloques la propiedad o los derechos de rendimiento de activos físicos o financieros del mundo real, como bonos del Estado, bonos corporativos, bienes raíces, materias primas, obras de arte, etc. El objetivo es resolver los problemas tradicionales de alta barrera de entrada, baja liquidez, procesos complejos y lentos en las transacciones de activos.

Su modelo económico basado en tokens suele centrarse en elementos clave: anclaje a activos subyacentes (garantizando que cada token represente derechos claros y legítimos sobre un activo específico), marco legal y de cumplimiento (a través de vehículos especiales como SPV o fideicomisos para garantizar legalidad), oráculos de precios (que transmiten confiablemente los precios de los activos fuera de la cadena a la cadena) y liquidez en mercados secundarios (en plataformas descentralizadas o centralizadas reguladas). La hoja de ruta generalmente contempla varias fases: desde emisiones piloto de un solo activo y a pequeña escala, hasta plataformas que integren múltiples tipos de activos y operen en varias jurisdicciones, con el objetivo final de crear una red global de comercio de “todo” en activos, 24/7 y con alta eficiencia.

Por su capacidad de tocar el núcleo de las finanzas tradicionales—emisión y comercio de activos—el RWA se considera una de las aplicaciones más disruptivas de la tecnología blockchain. Consultoras como Boston Consulting Group predicen que para 2030, el mercado de activos tokenizados podría alcanzar entre 16 y 20 billones de dólares. Permite dividir edificios comerciales, obras de arte o créditos privados en pequeñas fracciones, facilitando la participación de inversores minoristas con bajos umbrales y aumentando la liquidez de activos que antes eran no estandarizados o de baja frecuencia de transacción. Desde Goldman Sachs y DBS en finanzas tradicionales, hasta protocolos nativos como Ondo Finance y Centrifuge, todos están invirtiendo en este campo.

No obstante, esta gran imaginación también trae riesgos considerables. La regulación china teme: ¿cómo garantizar que los tokens en cadena y los activos fuera de ella no sean falsificados o manipulados? (riesgo de fraude en activos) ¿Qué pasa si vulnerabilidades en contratos inteligentes o fallos en plataformas dañan los derechos de los inversores? (riesgo de fallos operativos) ¿La facilidad de comercio de tokens puede fomentar especulación desenfrenada sin relación con los activos reales? (riesgo de especulación) En un sistema donde los proyectos financieros aún no están completamente abiertos y la estabilidad es prioritaria, estos riesgos son difíciles de soportar. Por ello, en lugar de arriesgarse a navegar en aguas profundas con riesgos desconocidos, la estrategia china ha sido poner señales claras: “prohibido nadar”.

Impacto en la industria y perspectivas futuras: tierra helada y barcos de salida

La declaración conjunta de las siete asociaciones equivale a una “orden de congelación” para todos los intentos y capitales relacionados con RWA en China. Cualquier negocio que promueva públicamente o realice emisiones y transacciones de tokens de RWA en el país enfrentará riesgos legales y de cumplimiento muy altos. Las exploraciones previas en cadenas de consorcio o entornos restringidos, como “coleccionables digitales” o “activos digitales”, se verán sometidas a una supervisión aún más estricta, y cualquier modelo con connotaciones financieras o de intercambio de derechos puede ser considerado fuera de línea.

Para los equipos o capitales chinos que ya han invertido en el escenario global de RWA, la estrategia será más clara: deben trasladar completamente el desarrollo tecnológico, las entidades legales y las operaciones de mercado al extranjero. El mercado interno en China, en el futuro previsible, será solo un centro de investigación técnica (sin emisión de activos) o de estudios teóricos. Esto continuará impulsando la tendencia de talento y capital chino en criptografía a “salir al extranjero”, con destinos como Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Suiza y otros países con una postura relativamente abierta hacia los activos digitales.

Desde una perspectiva macro, la divergencia en políticas sobre RWA y stablecoins entre China y EE. UU. puede crear dos “galaxias” en el mercado global de activos digitales, con interacción limitada pero influencia mutua. Una sería la “galaxia de innovación regulada” liderada por EE. UU. y su marco basado en el dólar y stablecoins, atrayendo capital financiero tradicional y proyectos conformes; la otra sería la “galaxia soberana digital” con la moneda digital del banco central chino y un control estricto de capital, con ecosistema principalmente dirigido por infraestructura y aplicaciones estatales. La interacción, comercio e inversión entre estas “galaxias” será limitada y controlada.

En última instancia, la controversia generada por esta notificación va mucho más allá del evento en sí. Es un caso clave para entender cómo las dos mayores economías del mundo definen sus fronteras en el futuro de las finanzas digitales. Para los actores del sector, significa abandonar ilusiones y adaptarse a reglas claras pero estrictas para sobrevivir y crecer; para el mercado global, implica que la competencia y cooperación en activos digitales estarán cada vez más vinculadas a la geopolítica y las estrategias de las grandes potencias. La ilusión de un mercado de RWA de billones de dólares no ha desaparecido, pero su futuro será en gran medida definido por estas palabras frías y regulatorias que hoy se plasman en documentos oficiales.

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